De los primeros BEPs a los frameworks de gestión de la información: 10 años de evolución
EUBIM 2026 · 15.º ENCUENTRO DE USUARIOS BIM
Diez años de evolución desde los documentos centrados en herramientas y modelos hasta los actuales sistemas de gobierno del dato, colaboración, interoperabilidad y automatización.
En 2014 presenté en EUBIM uno de los primeros Planes de Ejecución BIM analizados públicamente en un congreso en España. En 2026 he regresado al mismo encuentro para revisar, con la perspectiva que da el tiempo, cómo aquellos primeros BEP han evolucionado hasta convertirse en auténticos frameworks de gestión de la información.
Este artículo no pretende construir una cronología exhaustiva ni establecer una única forma correcta de implantar BIM. Es una lectura crítica del camino recorrido desde dentro de la comunidad, desde los proyectos reales y desde un ecosistema profesional que ha aprendido, muchas veces mediante prueba y error, a poner la información en el centro.
Los primeros BEP organizaban el trabajo mejor de lo que gobernaban el dato.

Cuando todavía hablábamos de herramientas
En los primeros encuentros de usuarios no hablábamos de frameworks, requisitos de información, estados de contenedores, IDS o gobierno del dato. Hablábamos principalmente de herramientas: Revit, Archicad, modelos vinculados, archivos centrales, subproyectos, familias demasiado pesadas, coordenadas imposibles y exportaciones que fallaban.
No era una carencia de conocimiento. Era el nivel de madurez de aquel momento. Necesitábamos resolver problemas técnicos inmediatos para conseguir que varias disciplinas pudieran trabajar juntas sin romper el proyecto en el intento.
Después aprendimos a modelar mejor, a pensar en niveles de desarrollo y a coordinar arquitectura, estructura e instalaciones. Pero el salto conceptual verdaderamente importante llegó cuando comprendimos que el problema no estaba solamente en la geometría o en el modelo tridimensional. Estaba en la “I” de BIM: en la información que generábamos, intercambiábamos, revisábamos, aprobábamos y entregábamos.
El BEP como primera gramática común
En ese contexto apareció el BIM Execution Plan o Plan de Ejecución BIM. El BEP se convirtió en uno de los primeros documentos capaces de poner cierto orden entre agentes que procedían de organizaciones, disciplinas y culturas de trabajo diferentes.
Era un punto de encuentro para acordar objetivos, usos BIM, responsabilidades, recursos, herramientas, formatos, versiones, procesos de coordinación y entregables. Para muchos profesionales fue nuestra primera gramática común; aquello que coloquialmente empezamos a llamar “BIMmeriano”.
- Qué debía modelarse y con qué nivel de desarrollo.
- Quién asumía cada responsabilidad.
- Qué herramientas, versiones y formatos se utilizarían.
- Cómo se coordinarían las disciplinas.
- Cómo se revisarían las interferencias y los entregables.
- Qué información debía entregarse en cada fase.
Una de las referencias internacionales más influyentes fue la BIM Project Execution Planning Guide de Penn State University. Su aportación fundamental no fue resolver todos los problemas de implantación, sino proporcionar una estructura comprensible para ordenar objetivos, usos BIM, procesos, intercambios de información y responsabilidades. Además, incorporaba numerosos anexos editables que facilitaron su aplicación práctica.
En paralelo, el Reino Unido introdujo una visión más estructurada mediante el BIM Level 2, la familia PAS 1192, el EIR y la distinción entre BEP precontractual y postcontractual. El licitador debía explicar antes de la adjudicación cómo respondería a los requisitos y, después, desarrollar una planificación más precisa y coordinada.
Una tensión que todavía persiste
Durante años, muchos pliegos pidieron modelos, formatos o aplicaciones sin definir con suficiente claridad qué información necesitaban, para qué decisión y con qué criterios debía validarse. Aprendimos que pedir BIM no equivale a saber pedir información.
España empieza a construir su propio lenguaje BIM
Entre 2015 y 2020 se produjo una etapa decisiva. España comenzó a desarrollar referencias propias y a trasladar el conocimiento acumulado en proyectos a documentos institucionales y corporativos.
La Comisión esBIM, creada en 2015, ayudó a construir un primer lenguaje común para la contratación pública. Su plantilla de Plan de Ejecución BIM ofreció una estructura compartida en un escenario todavía muy heterogéneo.
Cataluña avanzó con especial intensidad. Infraestructures.cat, que ya aplicaba BIM en proyectos desde 2013, publicó en 2018 un manual que integraba metodología, clasificación y un modelo de BEP. Ya no se trataba únicamente de completar una plantilla: empezaba a configurarse un sistema institucional, estructurado y replicable.
En el ámbito ferroviario, Euskal Trenbide Sarea planteó un entorno web con manuales, recursos, plantillas y referencias orientadas a facilitar su aplicación real. Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana desarrolló, por su parte, un ecosistema compuesto por guías, anexos, requisitos, procedimientos y herramientas de apoyo.

Del BEP de proyecto al manual corporativo
La evolución no se produjo solo en el sector público. Promotores privados como Neinor Homes o Metrovacesa impulsaron algunos de los primeros BEP corporativos aplicados de forma sistemática en promociones residenciales.
El BIM empezó a vincularse con el control de superficies, mediciones y costes; con la estandarización de tipologías; con la optimización de sistemas constructivos; y con la coordinación de agentes recurrentes. La metodología dejaba de utilizarse únicamente para resolver un proyecto y empezaba a entenderse como un sistema productivo escalable.
La madurez de los equipos: nacen las BMO
En paralelo, maduraron los equipos responsables de redactar y mantener estos sistemas. Las BIM Management Office o BMO empezaron a consolidarse como estructuras capaces de conectar la estrategia de una organización con la operación diaria de sus proyectos.
- Los documentos comenzaron a orientarse a la gestión de la información y no solo al modelado.
- Se incorporaron aprendizajes procedentes de proyectos reales.
- Se integraron progresivamente nuevas disciplinas y tipologías de activos.
- El ciclo de vida empezó a condicionar la definición de requisitos.
- La capacidad BIM comenzó a trasladarse de las personas a la organización.
Del archivo individual al entorno colaborativo
La siguiente transformación fue cultural y operativa. Pasamos de proteger “mi archivo” —en ocasiones casi como un tesoro— a gestionar información compartida mediante permisos, estados, nomenclaturas, versiones, incidencias y procesos de aprobación.
Las primeras soluciones fueron necesariamente pragmáticas: servidores compartidos, FTP, VPN, Dropbox, Google Drive, estructuras de carpetas y hojas Excel. No eran Entornos Comunes de Datos en sentido estricto, pero representaban los primeros intentos de ordenar el intercambio de información.
Con la aparición y madurez de plataformas específicas, el CDE empezó a materializarse en los proyectos. Sin embargo, una idea sigue siendo fundamental: un CDE no es simplemente una plataforma. Es un sistema de gestión de la información sustentado en procesos, responsabilidades, estados, reglas y trazabilidad.
En este contexto, BCF supuso también un avance relevante. Permitió comunicar incidencias estructuradas y vinculadas al modelo, asignar responsables y conservar el historial de las decisiones. El foco dejó de estar únicamente en detectar interferencias y pasó a estar en gestionar su resolución.
El cambio no consistió en llevar nuestros archivos a la nube, sino en aprender a trabajar sobre un flujo compartido de información.

ISO 19650 y openBIM: el centro ya no es el modelo, sino la información
La publicación y adopción progresiva de la serie ISO 19650 introdujo un cambio estructural. En España, las normas UNE-EN ISO 19650-1 y 2 se publicaron en 2019 y ayudaron a consolidar un lenguaje común para la gestión de la información.
Conceptos como requisitos de información, modelos de información, contenedores, estados, responsabilidades, planificación de entregas, PIM o AIM dejaron de aparecer como piezas independientes y comenzaron a formar parte de un marco coherente.
La pregunta principal dejó de ser “¿cómo vamos a modelarlo?” para convertirse en una secuencia mucho más estratégica:
- ¿Qué información necesita la organización?
- ¿Para qué proceso o decisión se necesita?
- ¿Quién debe producirla, revisarla y aprobarla?
- ¿En qué momento y con qué nivel de información?
- ¿Cómo se validará y conservará su trazabilidad?
- ¿Cómo podrá reutilizarse durante la operación del activo?
Al mismo tiempo, los estándares openBIM ganaron presencia en manuales, pliegos y proyectos. IFC empezó a entenderse no solo como un formato de intercambio, sino como una estrategia de neutralidad tecnológica. BCF estructuró la gestión de incidencias e IDS abrió la posibilidad de expresar y comprobar requisitos de información de forma automatizada.
Las iniciativas OpenCDE apuntan ahora hacia un nuevo nivel de interoperabilidad: conectar no solo los modelos, sino también los flujos de trabajo y las plataformas que participan en el ciclo de vida del activo.

El BEP ya no puede cargar con todo
La evolución de BIM ha provocado que muchos BEP crezcan hasta convertirse en documentos enormes, complejos y poco operativos. En ellos intentamos introducir requisitos, protocolos, nomenclaturas, clasificaciones, matrices, procesos de coordinación, estándares de modelado, reglas del CDE, controles de calidad y entregables.
Pero una organización con múltiples sedes, tipologías de proyecto, equipos, contratos y plataformas no puede depender de un documento aislado que se reconstruye en cada proyecto. Necesita un sistema más amplio, modular y mantenible.
¿Qué entendemos por framework de gestión de la información BIM?
Un framework no es un BEP más grande. Es un conjunto estructurado de políticas, requisitos, manuales, plantillas, procedimientos, flujos de trabajo, controles, indicadores y automatizaciones que permite aplicar una estrategia común en proyectos diferentes.
Estrategia y gobierno
- Políticas y objetivos.
- Requisitos OIR, PIR, AIR y EIR.
- Roles y responsabilidades.
- Indicadores y mejora continua.
Operación y producción
- Manuales, BEP y plantillas.
- CDE y flujos de aprobación.
- Clasificaciones y nomenclaturas.
- Controles y validaciones.
Datos y tecnología
- APIs e integraciones.
- BI, ETL y cuadros de mando.
- Automatización y programación.
- IA, GIS y sistemas corporativos.
Este enfoque permite que BIM deje de depender del conocimiento de determinadas personas y se convierta en una capacidad organizativa. La BMO mantiene el sistema, acompaña a los proyectos, mide resultados y actualiza estándares y requisitos a partir de la experiencia acumulada.

Programación, APIs, datos e inteligencia artificial
Uno de los rasgos más característicos de esta nueva etapa es la incorporación de desarrollos específicos. Plugins, scripts y automatizaciones permiten adaptar BIM a necesidades reales de producción y eliminar tareas manuales repetitivas. Dynamo y Grasshopper abrieron parte de este camino; hoy las APIs, los lenguajes de programación y la inteligencia artificial amplían considerablemente sus posibilidades.
La conexión de modelos BIM con bases de datos, sistemas de gestión, plataformas de análisis, GIS, GMAO o entornos de operación permite avanzar hacia ecosistemas digitales donde la información circula entre aplicaciones sin depender continuamente de intercambios manuales.
Para que esas conexiones funcionen, la estructura del dato resulta esencial. Clasificaciones, nomenclaturas, taxonomías, jerarquías y metadatos ya no son una cuestión secundaria: son la base de la interoperabilidad, la trazabilidad y la automatización.
No todos debemos convertirnos en programadores
Los profesionales BIM sí necesitamos comprender cómo se estructuran, conectan y validan los sistemas de información. El nuevo perfil del Gestor de Información combina conocimiento del sector AECO, gestión, estándares, interoperabilidad y criterio suficiente para dirigir procesos cada vez más automatizados.
Del PIM al AIM: información útil durante todo el ciclo de vida
La gestión de la información no termina con la entrega del proyecto o de la obra. Uno de los principales retos actuales es transformar el modelo de información del proyecto —PIM— en un modelo de información del activo —AIM— realmente útil para la explotación y el mantenimiento.
Esto exige definir desde el inicio qué información necesitará el operador, quién la producirá, cómo se validará y cómo se conectará con los sistemas de mantenimiento. Entregar más parámetros no garantiza un mejor activo digital. El valor aparece cuando los datos responden a necesidades operativas concretas.
La integración entre BIM, GIS, nubes de puntos y bases geoespaciales amplía además la escala: del edificio al territorio, del proyecto individual a las carteras de activos y del modelo coordinado a los futuros gemelos digitales.
Seis cambios que explican esta evolución
- De la herramienta al dato. El centro de gravedad pasa del software y la geometría a la estructura, calidad y trazabilidad de la información.
- Del documento al sistema. El BEP se integra en un framework organizativo compuesto por documentos, procesos, tecnología y gobierno.
- Del archivo al entorno colaborativo. El CDE organiza estados, responsabilidades, revisiones y decisiones compartidas.
- Del proyecto al ciclo de vida. La información se planifica para diseño, obra, entrega, operación y mantenimiento.
- Del intercambio manual a la integración. APIs, estándares abiertos y automatización conectan modelos, datos y plataformas.
- De la competencia individual a la capacidad organizativa. Las BMO, los indicadores y la mejora continua permiten escalar el conocimiento.
¿Qué papel conserva entonces el BEP?
El BEP no desaparece. Sigue siendo una pieza esencial para explicar cómo un equipo responderá a los requisitos de un proyecto concreto. Pero deja de ser el lugar en el que intentamos guardar todo el conocimiento BIM de una organización.
Dentro de un framework maduro, el BEP puede ser más breve, específico y operativo. Se apoya en políticas, manuales, plantillas y procedimientos corporativos ya establecidos y se concentra en aquello que realmente cambia en el proyecto: objetivos, agentes, responsabilidades, entregables, recursos, riesgos y particularidades de ejecución.
El BEP deja de ser el centro de todo para convertirse en una pieza conectada de un sistema de gestión de la información mucho más amplio.
Una evolución técnica, pero sobre todo cultural
La historia de BIM no puede explicarse solamente mediante normas y tecnologías. Los grupos de usuarios, los congresos, los encuentros informales y las conversaciones entre profesionales han sido determinantes para construir un lenguaje compartido.
EUBIM representa especialmente bien esa evolución. Lo que comenzó como una comunidad que compartía trucos, experiencias y BIMbeers se ha convertido en un espacio capaz de debatir sobre gobierno del dato, estándares abiertos, requisitos verificables, automatización y ciclo de vida del activo.
También debemos reconocer una dificultad: la proliferación de acrónimos puede ayudarnos a ordenar conceptos, pero eleva la barrera de entrada. Debemos explicar mejor y priorizar la comprensión sobre la acumulación de siglas. La transformación digital solo tiene sentido cuando las personas pueden aplicarla y cuando la información mejora las decisiones reales.
La siguiente etapa: frameworks verificables y conectados
El siguiente paso ya está tomando forma. Los requisitos dejarán de estar definidos únicamente en documentos para poder expresarse, comprobarse y trazarse mediante sistemas digitales. IDS, las validaciones automáticas, OpenCDE, las APIs y la inteligencia artificial permitirán construir frameworks más dinámicos y verificables.
No se trata de producir nuevos documentos ni de introducir tecnología por acumulación. Se trata de conectar requisitos, procesos, personas, modelos y datos para que la información adecuada llegue a quien debe tomar una decisión, en el momento oportuno y con la calidad necesaria.

BIM no consiste en producir más información, sino en producir mejor información para tomar mejores decisiones.
Nos vemos en el camino de los datos.
Sobre este artículo
Este texto desarrolla la comunicación y la ponencia De los primeros BEP a los frameworks de gestión de la información BIM: diez años de evolución, que presenté en EUBIM 2026, celebrado en la Universitat Politècnica de València. La presentación completa puede consultarse y descargarse a continuación.
Referencias principales
- AEC UK Committee (2012). AEC (UK) BIM Protocol. Implementing UK BIM Standards for the Architectural, Engineering and Construction Industry.
- Barco-Moreno, D. (2015). Documentos BIM en coordinación de proyectos. EUBIM 2015.
- buildingSMART Spain (2025). Informe de Situación BIM en España 2024.
- Comisión Interministerial BIM (2023). Plan BIM en la contratación pública de la Administración General del Estado.
- Penn State University (2011). BIM Project Execution Planning Guide.
- UNE-EN ISO 19650-1 y UNE-EN ISO 19650-2 (2019). Organización y digitalización de la información relativa a trabajos de edificación e ingeniería civil que utilizan BIM.
